Un cambio de visión en los bordes de alambrados

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Tradicionalmente se suele pensar a las borduras de los lotes como fuentes de insectos y malezas, por lo que se aplican las mismas prácticas de manejo que en el resto del lote. En Expo Syngenta Camet, el Ing. Santiago Poggio (FAUBA y CONICET) explicó: “estas áreas sólo son una fuente de malezas o de plagas en la medida que se manejen como un lote agrícola. Si pulverizamos los márgenes con herbicidas e insecticidas, lo que vamos a hacer es perpetuar los problemas afuera del lote, incluso con la posibilidad de generar insectos y malezas resistentes”.

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Ing Santiago Poggio en Expo Syngenta Cereales Mar del Plata

Hay especies que tienen mucha capacidad de dispersión, como por ejemplo la rama negra, que se dispersa por viento y tiene semillas muy chicas adaptadas a volar largas distancias. Es por esto que se considera que de seguir manejando los márgenes de la misma manera que los lotes, se favorece a perpetuar los problemas de malezas. Por otra parte, se sabe que estas prácticas reducen el conjunto de especies, aumentando la presencia de las que toleran o resisten el control químico. Mediante estas franjas libres de aplicaciones, además de permitir la presencia de especies susceptibles, se espera aumentar la presencia de pastos y dicotiledóneas que compitan con las malezas, reduciendo su presencia.
“Si abandonamos un lote agrícola o un margen, dejando de cultivarlo o dejando de aplicar herbicidas, lo que se empieza a ver es que al principio hay malezas de ciclo anual, pero en la medida en que deja de haber disturbios antrópicos, se empiezan a instalar otras especies presentes en el paisaje, y comienzan a disminuir la abundancia de malezas, o de las especies que reconocemos como malezas”, sostuvo Poggio.
Los estudios mostraron que en un área que es proporcionalmente pequeña en el paisaje y que ocupa del uno al 10% de la superficie -asociada generalmente a los alambrados, los márgenes del cultivo, los terraplenes del ferrocarril o bordes de caminos- se sostiene una parte importante de la biodiversidad que se quiere conservar. Cerca del 70 al 80% de la flora presente en estos paisajes está asociada a espacios que no se cultivan. También la entomofauna, que es la fauna de insectos, está representada en esos espacios. 

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Malezas silvestres junto al trigo en Mar del Plata

“No todas las especies son plagas o malezas de la agricultura. Una de las cosas que sabemos de los márgenes es que también hospedan insectos herbívoros. Las plagas de los cultivos son herbívoras, es decir, se comen las plantas cultivadas, pero también encontramos herbívoros neutros, que no comen los cultivos y no generan problemas para los agricultores. Éstos a su vez son depredados por especies que también se comen a los insectos plagas, y son un alimento alternativo. Al tener ese alimento alternativo se mantiene la población de predadores. Entonces, cuando vamos a los bordes de caminos y alambrados y censamos la vegetación y las comunidades de insectos, encontramos que es muy rica en especies y es muy rica en funciones ecológicas como la regulación de insectos plaga, polinización, etc. Por todo esto tiene mucho valor, ya que a pesar de ser un área muy pequeña sostiene una parte muy importante de la biodiversidad” concluyó Poggio.